C’mon and kick me

Estos días se ha vuelto ha hablar bastante de Weezer en webs, blogs y revistas especializadas de música. Y es que motivos no faltan. Recientemente se publicó su octavo LP Hurley, más tarde Deatn To False Metal, un recopilatorio de temas desechados a lo largo de su carrera, y ahora ha visto la luz la edición de lujo de Pinkerton, su segundo trabajo (1996). Y éste último es precisamente el que me ha abocado irremediablemente a este post.
Jamás pensé que acabaría defendiendo públicamente a Weezer, pero es indudable que en la base de una banda que se ha convertido con cada disco en un producto más mediático hasta llegar a puntos insospechados descansa un sonido y una propuesta que en su día no tuvo parangón. Y aunque debo confesar que dejé de seguirles con atención a partir del tercer o cuarto álbum debido al giro que estaba tomando su sonido, los dos primeros discos me siguen pareciendo de lo mejor que se hizo en los 90’s. El Blue Album sigue siendo uno de mis preferidos de todos los tiempos, el sexto tema Surf Wax America sigue siendo una de mis canciones favoritas sino la que más. Y lo mismo me ocurre con el Pinkerton (ambos han envejecido tremendamente bien). Sin embargo, su éxito, la popularización de muchas de sus canciones, videos musicales, etc… fue causando progresivamente un desgaste (robablemente injusto) en mi que me llevó a perder el interés por los nuevos trabajos del grupo. Y hoy en día me sigue ocurriendo lo mismo.
A pesar de está defensa, no me averguenzo de decir que ni siquiera he escuchado el Hurley y que probablemente no lo haga, y ello es porque SÍ me enorgullezco al decir que sus 2 primeros discos son de lo mejor que le ocurrió a mi adolescencia.
Long life to surf!